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Federico Blandón Calle fue un hombre laico, casado y padre de 11 hijos. Los últimos 22 años de su vida los donó en la construcción de las obras que le encargó la Santísima Virgen María después de que lo tomara como su instrumento aquel 10 de abril de 1976 cuando le dijo que él se encargaría de hacer saber que la Virgen María había venido a buscar la santificación de muchos. Murió a los 68 años.

 

El 10 de abril de 1976 fue la primera ocasión en que Federico Blandón, siervo de Yavé y esclavo de la Santísima Virgen fue visitado por Nuestra Señora en esta tierra privilegiada de Guarne, en la región de Antioquia, Colombia.

Había nacido 47 años atrás (1929) en una humilde familia residente en el municipio de Concordia, al suroccidente de Medellín, capital del Departamento de Antioquia (Colombia). Su hogar estaba conformado por su esposa Oliva Pulgarín y 10 hijos. Trabajaba en ese momento en la Oficina de Registro e Instrumentos Públicos de Medellín, a donde había ingresado años atrás después de haber tenido varios oficios desde el comercio, la música y la albañilería.

A partir del 10 de abril de 1976, la Santísima Virgen se apareció a su vidente en muchas ocasiones para darle instrucciones sobre cómo debía consolidar la advocación de María Santificadora. Hizo promesas a los hijos que se consagraran a Ella.  Profetizó muchos hechos que se han cumplido.

Las apariciones son siete en 1976 – desde abril hasta octubre cada primer sábado de mes-, en pentecostés de 1985, y  el 7 de junio de 1997, meses antes de su fallecimiento. En cada una de estas apariciones la Santísima Virgen pidió que se hicieran públicos sus mensajes. Otros fueron revelados por su vidente, varios años después de haberle sido confiados.

Desde sus primeros mensajes, la Santísima Virgen encargó a su vidente que fundara su advocación. Explicó que la misión encargada por Dios nuestro Señor a Ella era de acercar las almas de sus hijos al Altísimo para santificarlas.

Federico inició por encargo de Nuestra Señora y con su auxilio permanente, la obra que, 22 años después, al momento de su partida para el encuentro con el Padre Eterno, dejó concluida para gloria de Dios.

Esta gran obra consta de la Capilla de María Santificadora; la comunidad Asociación de María Santificadora cuya misión es la formación, educación y evangelización; La Casa de Formación de Laicas Esclavas de María Santificadora; y El Templo de los Diez Mandamientos, morada del Santo de los Santos.

Fundó la Asociación de Servidoras, quienes, al momento de su muerte, habían sido preparadas por él para continuar su labor de servicio y de orientación a todos los prójimos que han encontrado en María Santificadora el camino hacia nuestro Padre Yavé.

Asimismo, el vidente dejó una extensa obra sobre la historia de María Santificadora, sus mensajes, promesas y profecías al pueblo de Cristo que dio a conocer en escritos, homilías y grupos de oración.

Al momento de fallecer, el 28 de febrero de 1998, a sus 68 años, Federico nos heredó también su ejemplo de vida consagrada al amor de sus hermanos  por amor a  Dios y a  la Santísima Virgen.